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PISADOR, D.

Libro de música de vihuela de Diego Pisador. Salamanca, 1552.

Editado en tres volúmenes:

1.- Estudio: Proemio al lector; Presentación -a cargo de Gerardo Arriaga-; Introducción; La vihuela y los vihuelistas, Diego Pisador y su obra; Criterios de transcripción y edición; Comentario de las obras; Conclusiones; Crítica de la edición; Bibliografía consultada.

2.- Transcripción para guitarra;

3.- Facsímil. Transcripción y estudio a cargo de Francisco Roa y Felipe Gértrudix.

Edición de J. C. Duque.

ROA, Fco. y GÉRTRUDIX, F.

El libro de música para vihuela de Diego Pisador (1552).

Madrid: Editorial Pygmalión, 2002.

3 volúmenes:

Facsímil,

Transcripciones para guitarra 132 pp.,

Estudio y transcripción 197 pp.

Por fin sale a la luz una transcripción de la obra1 del vihuelista salmantino,

Diego Pisador. El libro llena, en parte, el hueco que existía en el repertorio para

vihuela, y por ende para guitarra, al dar a conocer muchas partituras del autor a

estudio, hasta hoy enteramente inéditas. Como comentan sus autores, Francisco

Roa y Felipe Gértrudix, al explicar los motivos de su investigación, se cuenta con la

edición “en notación actual de las obras de Milán, Narváez, Mudarra, Valderrábano

(parcialmente), Fuenllana y Daza sin que el Libro de Música de Vihuela de Diego

Pisador, aunque se han realizado diversas versiones aisladas, se encuentre

transcrito en su totalidad; lo que deja un vacío a los intérpretes e investigadores que

quieran acercarse a este repertorio”(p. 7)

La obra se presenta en un estuche albergando tres libros. El primero de ellos

corresponde al facsímil, el cuál ha sido elaborado y revisado a partir del original que

se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid con la signatura: R 14060. El

segundo libro, dividido en dos partes, contiene el estudio musicológico del libro de

Pisador y las transcripciones polifónicas de sus obras. Por último, el tercero, está

dedicado a las transcripciones adaptadas para la guitarra.

La presentación en tres libros es, quizás, una de las particularidades a

destacar de este trabajo. La posibilidad de poder comparar la transcripción con el

facsímil al mismo tiempo, o poder tocar la versión para guitarra y poder analizar,

simultáneamente, las reflexiones escritas en la parte dedicada al estudio de la obra;

son rasgos que otorgan al producto una visión nueva, si lo comparamos con otros

escritos dedicados, asimismo, a la transcripción de partituras.

No vamos a justificar, desde este escrito, las posibles circunstancias que han

podido acontecer al no haber disfrutado, hasta la fecha, de la obra transcrita de

Pisador. Pero, quizás, uno de los pormenores más evidentes ha sido, sin duda

alguna, el mal estado en que se encuentran los originales; llenos de errores

tipográficos y acotaciones escritas con posterioridad; seguramente provocado por

utilizar Pisador, los tipos “que usó Valderrábano” ya desgastados, o a que “realizó

todo o parte del proceso de impresión en su casa” haciéndolo de manera

defectuosa. (p. 42).

Teniendo en cuenta esta dificultad añadida al trabajo de transcripción, es

meritoria, por parte de los autores, la labor que han realizado en la edición facsimilar

del libro de Pisador, donde se perciben, con total nitidez, todos los detalles escritos

tanto en la cifra como en los textos.

Pero donde encontramos el gran aporte de esta investigación a la

musicología, es en el libro dedicado al estudio y transcripción. La primera parte del

texto, dedicada al análisis musicológico de las obras transcritas, se completa con

anotaciones exhaustivas acerca de la vihuela, sus intérpretes-compositores: los

vihuelistas, así como una comparación del contenido de los prólogos de los libros de

estos contemporáneos de Pisador. Un estudio donde se pone de manifiesto las

particularidades, diferencias y similitudes de las expresiones más importantes en la

interpretación de la música para vihuela del siglo XVI2.

En otro apartado, el trabajo se centra en la información pormenorizada de las

reseñas bibliográficas e históricas sobre Pisador y su obra, aportando todos los

datos que se tienen de la vida de este autor. Además, aparece una posible

reconstrucción de su árbol genealógico, donde podemos observar, su relación con

los Fonseca y Monterrey. En la sección dedicada al libro, es decir; a la obra de

Pisador, se ofrecen todas las referencias detalladas de los ejemplares conservados

en nuestros días, así como una descripción pormenorizada de los dos ejemplares

usados para esta investigación.

Como ocurre en la mayoría de los trabajos de transcripción musical, el

capítulo destinado a la explicación de los criterios seguidos en la transcripción y

edición, contribuye de manera significativa, para el lector, el saber cómo y de qué

manera se han seguido unas pautas a la hora de transcribir la música de cifra a

notación actual. Entre las numerosas reglas propuestas por nuestros autores se

destaca la norma de mantener un desarrollo contrapuntístico de cada tema en la

misma voz, ya que “se ajusta al posible método compositivo de Pisador”. En cuanto

a los textos se han respetado las grafías originales de Pisador, “añadiendo la

acentuación y resolviendo las abreviaturas”. (p. 54).

Lo notable del estudio se encuentra en el capítulo cuarto destinado al

Comentario de las obras. Resultan muy atractivas y juiciosas las informaciones,

reflexiones y análisis que realizan Roa y Gértrudix de las formas musicales usadas

por Diego Pisador, tanto en las creaciones a partir de ostinatos típicos de la época

como Diferencias, Pavanas, como en las armonizaciones de melodías de textos

profanos como Romances o Villancicos, o, como no, de las intabulaciones de obras

polifónicas de compositores consagrados. En definitiva, una extensa gama de

formas musicales comentadas, donde se puede apreciar la diversidad musical en el

repertorio de vihuela del siglo XVI.

Si fructíferas son las reflexiones acerca de la música renacentista versionada

por Pisador, es en el comentario de sus fantasías donde se encuentra el auténtico

espíritu de la investigación de este trabajo. A partir de las transcripciones de todas

sus fantasías, se puede llegar a entender la verdadera capacidad creativa de Diego

Pisador. El análisis de estas obras proporciona una auténtica realidad de cuál es el

valor que tiene esta música en comparación con el resto del repertorio.

 

 

Se completa el estudio con una Crítica sobre la edición, así como una extensa

bibliografía comentada de más de doscientas entradas.

En resumen, El libro de música de vihuela de Diego Pisador, supone un gran

aporte al campo de la investigación del repertorio dedicado a la vihuela. Además, y

parafraseando al prologuista del manual; la obra de Pisador “se revelará a un amplio

sector de adeptos a la música: musicólogos, historiadores, aficionados en general e

intérpretes; estos últimos tendrán al alcance de la mano, por primera vez, una gran

parte de su obra transcrita en notación moderna” (Gerardo Arriaga, p. 6).

 

1 Aunque el manual se presenta como El libro de música de vihuela de Diego Pisador (1552) , en realidad se ofrece la transcripción y estudio de los tres primeros libros. Según los autores, esta situación está justificada gracias a que los libros cuarto y quinto “no son sino traslaciones literales de varias misas de Josquin Desprez ya publicadas por Marc Honneger en su tesis doctoral” (p. 7). Y en cuanto a los libros seis y siete, dedicados a intabulaciones de Villanescas, Canciones y Motetes de autores varios, se informa de que en breve serán

publicados.

 

2 El tiempo, las proporciones, la digitación, la afinación, los enfoques pedagógicos o los signos especiales como los de repetición, son los aspectos interpretativos de los vihuelistas escritos en sus prólogos, y que los autores de este estudio comparan.